Acorde a su nombre, La Alquimia (transformación) tiene un encanto paisajístico y energético que la hace adaptable a distintas formas de vida. Es un lugar donde el contacto tan cercano con la naturaleza produce un profundo despertar de emociones y sentimientos. A su vez ese despertar motiva para producir sus tierras tanto con fines agrícolas como ganaderos, así como también la instalación de un haras, entre otras cosas. El predio es bordeado por el arroyo Juan Francisco, el cual está protegido por un monte natural conformado por árboles autóctonos del país, contribuyendo así a otro encanto especial del lugar.